Una buena intención sin acción no dejará de ser una intención.

    Mantener pensamientos positivos y desear con mucha fuerza que nuestros sueños y objetivos se cumplan es bueno, sin embargo no es más que una noble intención que por muy franca que sea sin determinación nunca va a dejar de ser eso, una simple intención.  Más allá de tener una visión clara de las acciones a ejecutar para llegar a la meta requerimos estar seriamente dispuestos y comprometidos a reemplazar los comportamientos que nos hunden,  por otros que nos elevan.  Esta entereza logrará que nuestra parte lógica y emocional se encuentran en armonía, ya que si estas dos entran en conflicto es fácil que la motivación desaparezca y nos estanquemos  frustrándonos creyendo que los intentos han sido en vano y qué es mejor desistir, no obstante si logramos canalizar sus características de forma que se complementen puede ayudarnos a alcanzar lo que  queramos. Una vez que tengamos claramente marcado el camino, será más fácil que nuestra lógica nos guíe con sentido y nuestras emociones nos den el impulso.

    Te invito a ver este video del Elefante y el Jinete.